agosto 13, 2009

Estrategias desde la Psicología de la Salud con los Adultos Mayores

Posted in Libros y Artículos tagged , , , , , , , , , , a 11:40 pm por Myriam Noemí Petrongolo

Autoras: Baró, Silvana; Petrongolo, Myriam; Rochman, Eleonora.

1. Introducción

En este trabajo presentamos tres diferentes intervenciones comunitarias posibles con Adultos Mayores, basados en los lineamientos de la APS .
Esta modalidad de trabajo rescata otros posibles roles del psicólogo -que comúnmente no tenemos en consideración-, y que nos posiciona como catalizadores o facilitadores de los cambios de conductas y hábitos grupales necesarios para la transformación social, apuntando a la prevención y al trabajo con los aspectos saludables.
“Durante Muchos años las psicología ha tenido una fuerte vinculación con lo que comúnmente denominamos enfermedad mental, a través del método clínico, lo cual orientaba la actividad de los psicólogos fundamentalmente al diagnóstico y a la cura.” (Francisco Morales Calatayud (1999))
Así el trabajo con viejos, influenciado por el mismo modelo, apuntó también a hacer hincapié en las cuestiones psicopatológicas que afectan a esta población. Los críticos de este paradigma lo han denominado “El Paradigma de la enfermedad”, alertando sobre la mirada negativa y empobrecida que este modelo promueve sobre las representaciones sociales de los Adultos Mayores.
 

2. Marcos teóricos

2.1 La Perspectiva Comunitaria:
Con el aumento en los índices de longevidad , con los datos que muestran que cada vez más viejos llegan a edades avanzadas en buen estado de salud, y sobretodo con miradas más amplias e interdisciplinarias sobre el fenómeno de “la Tercera Edad” -que incluyeron los aspectos sociales, culturales, lúdicos, recreativos, cognitivos, ambientales e interpersonales, se fueron promoviendo nuevas inserciones laborales para los profesionales que trabajamos con Adultos Mayores; donde nuestro desempeño requiere de posicionarse (según cada caso) como coordinador, facilitador, orientador, psicoeducador, recreador, líder temporal, asesor, etc., en busca de cumplir con los objetivos comunes de Prevención, Promoción de la Salud, Bienestar y Evitación de situaciones y/o conductas de riesgo.
“El desarrollo, desde este punto de vista, no se entiende únicamente ni como el despliegue de un programa madurativo preestablecido, ni como determinado socioculturalmente. Más bien, se entiende como un proceso activo en el que el individuo es capaz de cambiar sus propias circunstancias y, hasta cierto punto, ser arquitecto de su propio desarrollo. Este papel activo de la persona implica tanto responder a cambios en las condiciones sociales y/o biológicas que se pueden producir con el paso del tiempo como, proactivamente , generar cambios en un intento de adecuar esas condiciones a las propias preferencias personales o estados que se desean.” Baltes (1990).
Hay que destacar (y tener siempre presente) la responsabilidad que nos cabe como profesionales psicólogos de apuntar a las subjetividades particulares y respetar las diversidades que se presentan dentro de cualquier población con la que trabajamos, y los viejos no son la excepción. Según Pendersen (2000): “Las personas se vuelven más diferentes con la edad, debido a razones genéticas y del ambiente”.
El trabajo comunitario pone énfasis en el desarrollo de las fortalezas y capacidades, más que en las debilidades y carencias; fomenta la participación y tiene carácter preventivo.
Como pionero en este sentido, nos parece insoslayable la labor de Bleger, que en la década del 60 ya daba cuenta y alertaba sobre la necesidad de trabajar con programas de promoción de la salud: “Tenemos que salir de la actividad así llamada intra-mural, y esto significa que no sólo tenemos que alternar nuestra actividad en los hospitales…con otra que se desarrolla en los “grupos naturales”, en el propio medio de los mismo y en las funciones y organizaciones específicas que estos posean. Esto significa que en todos los lugares donde hay seres humanos hay grupos y tenemos que ir hacia ellos y de ninguna manera esperar que ellos vengan hacia nosotros. Pero el ir hacia esos “grupos naturales” significa la necesidad de respetar el medio, los objetivos, las funciones y las organizaciones específicas dentro de las cuales se desenvuelven los grupos humanos, y entiéndase que no solamente estoy hablando de la actividad o del trabajo, sino también del ocio y de la recreación y de otras muchas cosas que no enumero” (1964)
 

2.2 La Gerontología Crítica:
Afortunadamente contamos hoy con nuevos aportes como los de la Gerontología Crítica, que apunta a superar los paradigmas de la biomedicalización y de la deshumanización en donde la vejez es vista tan sólo como un gasto, desde las lógicas del Mercado y busca describir la vida cotidiana y darles voz a los que no la tienen, apareciendo en primer plano el sujeto como productor de significados sobre su propia vida. Para la Gerontología Crítica el aumento de la esperanza de vida es un logro de la humanidad y no un problema a resolver, es encontrar nuevas perspectivas para las sociedades y sus viejos. Se piensa en recuperar una visión humanística de la vejez, en un contexto donde la vejez es parte del ciclo vital y se trabaja para recuperar las historias de vida, lo cual explora particularmente la Gerontología Narrativa.
“La post-gerontología se ubica dentro de los estudios culturales ya que en primera instancia implica dar cuenta de un fenómeno cultural específico que remite a una narrativa social y a un momento histórico.” (Iacub, 2002).
Pensamos, por lo tanto, a los viejos en sus diferentes realidades y posibilidades y desde allí planificamos y pensamos nuestras prácticas.

2.3 La APS como Estrategia en la Salud Pública:
Las estrategias de trabajo, desde la mirada de la APS, parten de un diagnóstico para obtener los datos epidemiológicos de la comunidad en la que se va a intervenir, para poder dar prioridad a los problemas que realmente afecten la salud de los adultos mayores, y finalmente, planificar, no sólo en el ámbito de la prevención secundaria (detección precoz y tratamiento de la enfermedad) y prevención terciaria (mejorar la calidad de vida de enfermos crónicos), sino también en lo referente a actividades de prevención primaria (teniendo en cuenta factores de riesgo y evitar el desarrollo de la enfermedad) y de promoción de la salud (acciones que permiten a las personas mejorar su salud y tener un mayor control sobre ella) (Kickbusch, 1996 ).
Los factores que más afectan la salud de los adultos mayores son: el aislamiento y soledad, el sedentarismo, la jubilación, duelos (muerte o alejamiento de familiares o amigos), cambios que impliquen modificar el estilo de vida.
Frente a los distintos problemas hay diferentes dispositivos de intervención desde un marco preventivo y de salud; y los psicólogos tenemos aquí mucha injerencia.
Poner en práctica este tipo de trabajo requiere necesariamente de la implicación conjunta de todos los actores sociales que en esa población están afectados por el problema y llamados a su solución: los centros de salud, las fundaciones, las ONGs, los clubes barriales, los geriátricos, etc., interviniendo en el proyecto desde su diagnóstico hasta la puesta en marcha de las acciones concretas. Todo esto se enmarca en el concepto de articulación intersectorial, un importantísimo componente de la estrategia de APS, que indica combinar recursos de distintos sectores de una comunidad para alcanzar los cambios o ajustes sociales que la misma necesita plasmar, para su bienestar.
Estimular la participación social de los adultos mayores en tareas comunitarias, comprometerlos en el diseño y ejecución de programas y proyectos específicos en donde puedan desarrollarse como multiplicadores sociales y, al mismo tiempo se transformen en agentes de su propia salud, también repercute positivamente en su autoestima y en la valoración de sí mismos (carácter individual) y en sus vínculos interpersonales (carácter social) .
Nos referimos aquí al concepto de empowerment o empoderamiento, es decir, el proceso por el cual las personas fortalecen sus capacidades, confianza y protagonismo como grupo social para impulsar cambios positivos en las situaciones que viven.
Esto significa para los mayores una vida más activa que los lleve a posicionarse como sujetos responsables de sus propias capacidades y decisiones (Iacub, 2001)
La tarea principal es la de fomentar en cada miembro de la comunidad, la posibilidad de hacerse responsable de sus propias problemáticas, es decir, que el trabajo sea en conjunto con la comunidad, desde la comunidad y hacia la comunidad. Para ello necesitamos capacitar a los recursos humanos y técnicos en el trabajo intersectorial e interdisciplinario, coordinar los servicios existentes en el nivel local mediante la creación de redes y, sobretodo, sostener en el tiempo las iniciativas. Basados en una planificación no rígida, de abajo hacia arriba y que contribuya a lograr cambios sobre las necesidades reales de la propia población.
“La planificación anticipatoria sirve a varios propósitos, como reducir la incertidumbre, ayudar al individuo a recuperarse de problemas iniciales y comenzar a trabajar hacia una meta, establecer una organización mental para orientarse hacia el logro de una meta, así como minimizar el estrés personal y del entorno” Smith(1999)
Sabemos que hay muchos profesionales trabajando sobre estos principios pero también sabemos que es necesario multiplicar estas acciones porque la población de Adultos Mayores crece y necesita prepararse para posicionarse como sujetos responsables y capaces de funcionar con la mayor independencia posible, o de actuar en forma conjunta y ordenada sobre sus vidas y su comunidad.
Los escenarios posibles son múltiples: barrios, centros de jubilados, bibliotecas, colectividades, clubes, canchas de bochas, salas de esperas de hospitales, plazas…en fin, cualquier lugar donde los viejos transcurren parte de su tiempo es pasible de ser utilizado para la prevención primaria de la salud, acercando seguramente la novedad para la mayoría de ellos.
Las formas de intervención (estrategias) no son rígidas, necesitan de creatividad y amplitud de criterios manteniendo siempre una coherencia interna y externa. Las Políticas Públicas de Salud y Desarrollo de la Tercera Edad promueve este tipo de actividades formando agentes de salud y profesionales multidisciplinariamente para trabajar en terreno concreto empoderando a los propios miembros de la comunidad.

 

TRES EJEMPLOS DE ABORDAJE DESDE LA PERSPECTIVA DE LA PSICOLOGÍA DE LA SALUD:

1.- Voluntariado:
En el equipo de adultos mayores de una Fundación para Atención Psicológica se convocó a viejos que tuvieran ganas de realizar un trabajo de voluntariado en una institución con niños judicializados, proyecto que en ese entonces fue subsidiado por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
Etapa primera: entrevista; para explicar a cada viejo los alcances el proyecto en toda su dimensión y evaluar las posibilidades de cada uno, los recursos personales e intereses que presentaban.
Etapa segunda: capacitación; se conforman dos grupos de voluntarios, que se reunieron una vez a la semana en la Fundación, coordinados por dos profesionales del Equipo de Adultos Mayores. Allí fueron capacitados durante cinco meses siguiendo un programa de trabajo relativo al rol del voluntario, las implicancias de la tarea y sus límites, las características específicas del trabajo con niños y la particularidad de esa población de niños.
Cabe destacar que los voluntarios desde su formación y durante todo el proyecto trabajaron fuertemente con dinámicas grupales y fueron acompañados por los coordinadores trabajando sobretodo el aspecto emocional de los viejos.
Etapa tercera: visitancias; los voluntarios realizaron algunas visitas a la institución y mantuvieron reuniones con los directivos y cuidadores a fin de facilitar la tarea, de poder evacuar dudas que quedaran en relación al trabajo con los niños y de tomar noción de espacios y tono ambiental.
Etapa cuarta: armado de talleres; cada grupo diagrama los diferentes talleres para ofrecer a los niños , teniendo en cuenta las aptitudes y experiencias de cada uno de los voluntarios. Se formaron: cuatro talleres de apoyo escolar, un taller de narración de cuentos, un taller de folklore y un taller de títeres.
Etapa quinta: ejecución; comienzan a funcionar los talleres con una frecuencia semanal y durante seis meses consecutivos.
Etapa sexta: registro; se realiza Audiovisual dando cuenta de la experiencia, documentando de algún modo lo significativo que resultó el trabajo para todos aquellos que participaron del mismo.
Etapa séptima: resultados; se evalúa con los viejos la experiencia en general y las particularidades o curiosidades específicas.
Transcribimos algunas viñetas que los voluntarios expresaron, reflejando su sentimientos respecto a la experiencia vivida:
“Sería bueno que estos talleres lleguen a más chicos y a más adultos mayores como yo…esto da una mejor calidad de vida en ambas partes, no sólo para los chicos, sino para nosotros, porque el sentirse necesitados, el sentirse esperados por los chicos, el sentirse abrazados, hace mucho bien”

“Estaba empezando otra etapa, yo siempre digo que a las etapas hay que dejarlas de a poco, hay que despojarse de algunas cosas, yo estaba acostumbrada a trabajar de Lunes a Viernes de siete a cinco de la tarde y me había propuesto ir dejando la actividad en mi escuela, y no es fácil, hay que despojarse de ciertos roles… dije:- si voy a tener 70 años voy a hacer cosas más lindas, más libres y más vivificantes. Esta experiencia me lo permitió”
“Tenía que compensar tanta actividad que yo tenía antes, porque no me iba a quedar en mi casa, era horrible, entonces empecé a buscar cosas que fueran buenas para mi.”
“Mi edad interna es de 45, 50 años, soy muy vital, a veces no me responde el cuerpo, pero la energía la tengo… tuve que acomodarme a otros tiempos, a otros descansos, para poder seguir haciendo algo…esto me hace mucho bien, ya había probado otros voluntariados, lo seguiré haciendo hasta que pueda.”

2.- Centro de jubilados
En el centro de día de adultos mayores se impulsó el trabajo comunitario a través de un proyecto que contemplaba la articulación intersectorial con un centro de jubilados. Dicho proyecto, tenía como destinatarios personas que atravesaban duelos por pérdida de familiares o amigos y, justamente, en ese centro de jubilados ese año habían fallecido varias integrantes. Además, contaba con un equipo interdisciplinario conformado por un médico, una trabajadora social y una psicóloga.
En la primera reunión se realizó un taller de reflexión sobre la situación actual por la que estaba pasando el centro de jubilados. Se pudo observar que, al dar la palabra, la mayoría manifestaba que ya no se desarrollaban actividades en el centro, como así también, no se reunían para almuerzos que antes hacían con entusiasmo:
-“…antes hacíamos teatro leído y cantábamos”
-“…no queremos ocupar las sillas que ocupaban ellas (las integrantes que habían fallecido en ese año) porque son sus lugares”
Se reflexionó sobre la necesidad de comenzar a impulsar actividades que den lugar a fomentar lazos entre ellos, destacando la importancia que significaba para todos y para el centro.
Así fue que propusieron cantar como primera actividad: “…nos gustaría cantar”. Se fijó la siguiente reunión para la semana siguiente, y, a través del canto comenzaron a construir proyectos que, a su vez, sumaban actividades tanto musicales como comunitarias.
Gestionaron la realización de otros talleres en el centro (folklore, taller de la memoria, educación para la salud).
Entre los proyectos realizados dentro del taller de coro, cabe mencionar, actividades intergeneracionales, intercambio musical con geriátricos y otros centros de jubilados, proyecto conjunto con el hospital y la escuela del barrio (importancia de la donación de sangre para la vida).
Lo primero que hay que destacar aquí fue la posibilidad de habilitar un lugar para dar la palabra y luego crear condiciones para el desarrollo de proyectos, tener claro que sí es posible trabajar con adultos mayores siempre en el marco de la creatividad y escuchando lo que tienen para decir. Por medio de un dispositivo recreativo se habilita un espacio donde el sujeto pueda se protagonista en la construcción de su envejecer (Fajn, S.)

3.- Los trabajadores envejecidos y la jubilación
Algunas empresas privadas y también algunas instituciones públicas toman la responsabilidad de acompañar el alejamiento de sus trabajadores mayores cuando entran en la edad jubilatoria, es decir, antes de que suceda el desvinculamiento definitivo, preparando a los mismos para afrontar una etapa diferente en sus vidas. La explicación completa e intensiva de los mismos excede los propósitos de este trabajo, pero cabe traerlos como buen ejemplo que apunta a la prevención de la depresión por jubilación, baja autoestima, sentimientos de ineficacia e inutilidad que llevan al proceso jubilatorio a ser vivido como “jubilopatía”, la jubilación vista únicamente en sus aspectos negativos y patológicos.
Estos programas prejubilatorios (vigentes en muchos países del mundo, cada cual con sus particularidades) generalmente se imparten en talleres semanales dentro de la misma empresa, especialmente planificados y siguen un programa que atiende múltiples aspectos: identidad, roles, status, economía, redes sociales, potencialidades, deseos, nociones específicas de envejecimiento, envejecimiento positivo, programación para el futuro y acompañamiento para emprendimientos propios.
Se trata de un dispositivo grupal, que consta de varios momentos de trabajo, cada uno con sus objetivos específicos; donde se promueve -por ejemplo-, el relevamiento de deseos inconclusos, postergados o desconocidos por los propios sujetos, la detección de potencialidades, el afianzamiento de fortalezas, la disponibilidad de recursos de afrontamiento y la capacidad de consolidar cambios de rutinas y hábitos; a fin de armar una base programática de proyectos personales para reencauzar la vida después de la jubilación, de manera positiva; aportando actividades posibles, redes de intercambio y ámbitos de desarrollo.
El dispositivo siempre inicia cada actividad con la palabra de ellos, (los futuros jubilables) a fin de recabar sus dichos, trabajarlos y redefinirlos, contextualizarlos y desmitificarlos, al tiempo que se comienzan a tramitar ansiedades y angustias.

Bibliografía:
-Ashton, J. & Seymour, H.: Cap 2 “Las bases de la nueva Salud Pública” En La nueva Salud Pública. Barcelona, Ed. Masson, 1990.
-Baltes,P: “Successful aging: perspectives from the behavioral sciences.” New York: Cambridge University press. 1990.
-Bleger, J: “Temas de Psicología” Bs .As, Ed. Nueva Visión, 1964.
-Declaración de Alma-Ata. 1978
-Dulcey Ruiz, E y Uribe Valdivieso, C:” Psicología del ciclo vital: Hacia una visión comprehensiva de la vida humana”. En Revista Latinoamericana de Psicología. Vol.34, pags 17-27. 2002.
-Iacub,R.: “Proyectar la vida. El desafío de los mayores”. Bs. As, Ed. Manantial, 2001
-Iacub, R: “La post-gerontología: Hacia un renovado estudio de la gerontología”. En Revista Latinoamericana de Psicología. Vol 34, pag 133-154. 2002.
-Kickbusch,I.: “Promoción de la salud: una perspectiva mundial”. En Promoción de la salud: una antología. OPS, 1996

-Montero, Maritza: “Introducción a la Psicología Comunitaria. Desarrollo, conceptos y procesos”. Editorial Paidós. 2004

-Morales Calatayud, F:”Introducción a la Psicología de la Salud” Ed. Paidos . Tramas Sociales. 1999.

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